Financiación y sostenibilidad del sistema sanitario

El logro de unos niveles de financiación adecuados a la sanidad pública y la promoción de un sistema de atención universal fueron hitos importantes después de largas luchas sociales y políticas. Ahora bien, especialmente a raíz de la crisis económica, han proliferado las fuerzas políticas, sociales y económicas que trabajan para reducir la cobertura pública de los sistemas sanitarios, alegando temas de ineficiencia, de falta de estímulos a la iniciativa personal, de mala gestión de las administraciones públicas, etc. 

La crisis económica, sin embargo, no ha de suponer la liquidación de la sanidad pública, porque el problema de la financiación no radica en el hecho de tener un Estado del Bienestar, sino en su equidad y eficiencia. Y en Cataluña y España, el Estado del Bienestar no es equitativo ni eficiente, y es aquí donde es necesario incidir impulsando medidas para la sostenibilidad del sistema.

El sistema sanitario público en Cataluña está infra financiado. Actualmente, la financiación pública de la salud está muy alejada de la de los países europeos con una renta y una composición demográfica similares, con las cuales debería converger. De hecho, el gasto público sanitario por cápita en Cataluña es un 25% inferior a la media europea.

La sostenibilidad del sistema de salud es uno de los principales retos y, al mismo tiempo, ha sido uno de los principales argumentos para los recortes que se han producido en los últimos años. Desde nuestro punto de vista, en el caso del sistema de salud, la valoración de la sostenibilidad debe realizarse no solo en términos económicos, sino también en términos sociales. 

Al mismo tiempo, la sostenibilidad está muy relacionada con el hecho de ser capaces de establecer prioridades y potenciar aspectos como la prevención, la vigilancia y la promoción de la salud. De hecho, por cada euro invertido en estos ámbitos se ahorran 5 euros en atención sanitaria.

Por razones de justicia social y de eficiencia económica, debemos combatir la idea de un Estado del Bienestar solo para pobres, con carácter asistencialista y basado en la caridad. El nuestro es un modelo de Estado del Bienestar que garantiza derechos de ciudadanía, entre los cuales es esencial el derecho al acceso a la prestación sanitaria.

 

NUESTRAS LÍNEAS ROJAS

  • La cobertura poblacional del sistema debe ser universal como derecho de ciudadanía, evitando cualquier subterfugio que esconda intentos de exclusión o discriminación, y debe mantener su carácter universal y equitativo, tanto en accesibilidad como en resolución para igual necesidad para toda la sociedad.
  • La defensa para Cataluña de un Sistema Nacional de Salud de financiación pública y basado en la equidad personal y territorial.
  • Debemos mejorar la financiación y sostenibilidad del sistema de salud a través del incremento de la financiación por parte del Estado, velando por redirigir la actual regresión competencial.
  • La financiación de los servicios sanitarios públicos debe hacerse mediante el recurso al sistema impositivo general, que debe ser de carácter progresivo, y hay que dotarlo económicamente con la mirada puesta tanto en el corto como en el largo plazo de acuerdo con las previsiones anuales y plurianuales.
  • Blindar el Instituto Catalán de la Salud como proveedor público preferente de servicios de salud.
  • Evitar la descapitalización actual e impulsar la actualización de la tecnología de los centros de salud y los hospitales del sistema sanitario público.

NUESTRAS PROPUESTAS

  • Poner freno al recorte presupuestario en salud (1.600M€ - 16% menos presupuestado), que supone menos servicios sanitarios, menos accesibilidad, más tiempos de espera, menos profesionales y más precariedad laboral.
  • Recuperar el gasto por cápita con valores del 2009: 1.300€ por cápita. La financiación por cápita asegura que los recursos se reparten en función de las necesidades sanitarias de la población a nivel territorial y no de los intereses particulares de las organizaciones sanitarias. Se trata, pues, de una buena medida para garantizar el equilibrio territorial. 
  • Blindar el papel del Instituto Catalán de la Salud (ICS) como proveedor público de servicios asistenciales, priorizando la actividad asistencial en centros de titularidad pública.
  • Establecer planes de choque para recuperar los puestos de trabajo perdidos en el sistema sanitario público, actualizar los salarios de los profesionales y adecuar las ratios de profesionales por centro de salud y hospital.
  • Exigir al Estado el traspaso de la titularidad del patrimonio de la Seguridad Social con utilización sanitaria (centros de salud y hospitales gestionados por el ICS), para garantizar la solvencia económica del ICS.
  • Un plan de inversiones plurianuales, para impulsar la actualización de la tecnología de los centros de salud y los hospitales del sistema sanitario público.
  • Avanzar en la cultura del “pagar por lo que interesa”. Interesan especialmente dos tipos de innovaciones: las que ahorran costes y las que ofrecen mejoras adicionales en cantidad y calidad de vida. Conviene extender las llamadas prácticas de "reinversión": prescindir de los procesos, tratamientos, tecnologías... que no aportan valor, y así permitir la introducción de nuevos.
  • Establecer una cartera de servicios consensuada, que atienda las necesidades de las personas y los territorios, lo suficientemente flexible para adaptarse a los cambios científicos y sociales, y que siga la visión de la OMS del proceso: promoción de la salud–prevención–detección–diagnóstico– tratamiento.
  • Establecer un Plan conjunto entre el departamento de Economía y el departamento de Salud de pago a proveedores que respete la legislación y los acuerdos vigentes.
  • Garantizar la asignación presupuestaria adecuada a cada una de las Áreas Básicas de Salud de Cataluña, para la accesibilidad y resolución equitativa y cualitativa de diagnósticos y tratamientos, así como el ingreso de los pacientes crónicos complejos directamente en los centros sociosanitarios. Tender a que el presupuesto de la atención primaria sea del 20% del total del presupuesto asistencial, siguiendo el Plan de Innovación de Atención Primaria y Comunitaria.

Ficheros adjuntos: